¿CÓMO DISFRUTAR MÁS DE LA VIDA Y SER MÁS FELICES?

psicólogo Denia Résilience

Para iniciar este artículo, te invito a que te detengas unos instantes a responder de forma sincera a la siguiente pregunta ¿qué es lo que más deseas en esta vida? Aunque no puedo asegurar que sea tu caso, sin duda la respuesta de muchas personas habrá sido “ser feliz”. ¿Por qué los seres humanos vamos en busca de la felicidad?, ¿qué utilidad tiene para nosotros experimentar ese estado?

Las emociones positivas y la felicidad han despertado cada vez más interés en la comunidad científica, convirtiéndose en el campo de investigación de la psicología positiva desde finales de la década de los 90. Como explicaba en el artículo EMOCIONES POSITIVAS, ¿CÓMO NOS AYUDAN?, tanto las emociones positivas como las negativas tienen un valor adaptativo y favorecen nuestra supervivencia de forma diferente pero complementaria. Mientras las emociones negativas promueven la supervivencia en momentos de amenaza, las emociones positivas lo hacen a largo plazo, ayudándonos a desarrollar nuevas formas de pensar y reaccionar más creativas, flexibles e impredecibles, a las que podremos recurrir para responder de forma eficaz ante futuras amenazas (Fredrickson, 1998, 2004). Más allá de favorecer la preservación de nuestra vida, las emociones positivas juegan un rol fundamental en nuestro día a día, ayudándonos a establecer mejores relaciones, a ser más cooperativos con los demás, más ingeniosos, más productivos en el trabajo y a tener mejor salud, entre otros (Mikolajczak et al., 2014).

La felicidad es un estado mental de bienestar, caracterizado por la experiencia de alegría, satisfacción o bienestar positivo, combinada con la sensación de que la vida es buena, significativa y que merece la pena (Lyubomirsky, 2007). Nos ayuda a funcionar mejor, a alcanzar nuestros objetivos, a tener mejores relaciones interpersonales, a gozar de mejor salud y a ser más exitosos en el ámbito profesional y económico. Según la ciencia, todos nacemos con un rango determinado de felicidad. En este sentido, aproximadamente el 50% de nuestra felicidad viene determinado por nuestros genes. Nuestras circunstancias de vida como el nivel económico, el trabajo, nuestro estatus social, etc., explican el 10% de nuestra felicidad; y el 40% restante depende de lo que nosotros mismos hacemos por ser más felices. Estas cifras son muy alentadoras, pues nos indican que gran parte de nuestra felicidad está en nuestras manos. Pero ¿qué podemos hacer entonces para disfrutar más de la vida y ser más felices? La respuesta, como ya expliqué en el artículo FELICIDAD, ¡AGÁRRATE QUE VOY!, no es sencilla, pues para la felicidad no existe fórmula exacta que todos podamos aplicar y que nos funcione por igual. Sin embargo, la ciencia en su afán de encontrar respuestas a esta cuestión, sí nos da alguna pista.

Una de las cosas que está fuertemente asociada al bienestar subjetivo o felicidad es la práctica regular de Mindfulness. El Mindfulness es una práctica meditativa que promueve un estado mental de consciencia plena en la experiencia del momento presente, al llevar a cabo una observación simple y directa a lo que ocurre en el momento presente, con una actitud libre de juicios y con aceptación. Este estado mental de consciencia plena o Mindfulness surge del hecho de estar en contacto con nosotros mismos, de examinar quienes somos, de cuestionar nuestra visión del mundo y de cultivar la capacidad de apreciar plenamente cada momento de la vida (Kabat-Zinn, 1994). En oposición a esto último, ¿cuántas veces nos hemos sentido frustrados por no tener un mejor trabajo, una mejor casa, un mejor teléfono o un mejor coche? No importa cuántas cosas tengamos ni cuán buenas sean, que siempre querremos más, y esto es una realidad. Cuando alcanzamos algún logro o adquirimos algo que nos gusta nuestros niveles de felicidad aumentan, pero al cabo de un tiempo nos acostumbramos a lo que tenemos y nuestros niveles de felicidad vuelven a su estado inicial. Se trata de un fenómeno psicológico que se conoce como adaptación hedónica. Así pues, una vez saciado nuestro deseo (de coche, de casa, de trabajo, etc) terminamos por perder el interés inicial que teníamos por el mismo y empezamos a desear algo más o mejor, como si de una adicción se tratase. Este es un fenómeno que es común a todas las personas, pero que puede ser más o menos marcado y, en consecuencia, más o menos saludable, pudiendo incluso llegar a ser patológico en algunos casos. Ser conscientes de lo que tenemos y sentirnos agradecidos por ello es fundamental para poner límites a la adaptación hedónica y para sentirnos más felices. Valorar lo que tenemos y nutrir nuestra vida interior y nuestras relaciones son pilares fundamentales para vivir una vida plena y fomentar un bienestar duradero, y la práctica de Mindfulness puede ayudarnos a hacerlo.

¿Cómo puede el Mindfuness ayudarnos a alcanzar todo esto?

El Mindfulness pretende la conexión con el aquí y ahora al prestar atención y tomar consciencia de lo que estamos sintiendo, pensando y haciendo en el momento presente, con el fin último de desarrollar un modo de vida más consciente. Al realizar esta práctica de forma regular desarrollamos ciertas competencias cognitivas como la atención, la inhibición o la flexibilidad cognitiva, que podremos aplicar en nuestra vida cotidiana, con nosotros mismos y con nuestro entorno, y que fomentarán este modo de vida más consciente y enfocado. Es precisamente al tomar consciencia de las cosas, cuando las apreciamos y las valoramos, y esto es aplicable a todo lo que acontece en nosotros y en nuestra vida, más allá de las cosas materiales; es decir, a nuestras cualidades, a nuestras relaciones, a nuestras experiencias de vida etc. Por lo tanto, practicar Mindfulness de forma regular nos va a ayudar a ser más conscientes de nosotros mismos, de los demás y de lo que acontece en nuestra vida en general, permitiéndonos valorar lo que tenemos, cuestionarnos sobre ciertas cosas y adoptar acciones que estén más en sintonía con nuestra forma de pensar y de sentir. Mientras practicamos Mindfulness permanecemos en contacto con nosotros mismos, lo cual, además de permitirnos adquirir un mejor conocimiento sobre nuestra persona, supone una mejor comprensión de los demás, y esto no solo nos va a ayudar a mejorar nuestra relación con nosotros mismos, sino también con las personas de nuestro alrededor. Otra de las cualidades de la práctica de Mindfulness es que, al dotarnos de una mayor capacidad para valorar las cosas, favorece en nosotros el sentimiento de gratitud, lo cual también está fuertemente asociado con la felicidad, según lo indican múltiples estudios realizados en el área de la psicología positiva.

Esos pilares fundamentales de los que hablábamos para vivir una vida más satisfactoria y fomentar la felicidad a largo plazo, pueden nutrirse de manera independiente y de diversas formas. No obstante, la práctica de Mindfulness puede utilizarse como un método de abordaje transversal de todos ellos, que no excluye otro tipo de prácticas.

Si te ha gustado el contenido de este artículo, quizás podrían también interesarte artículos anteriores que tratan sobre el Mindfulness, la felicidad, la gratitud y las emociones positivas. Aquí abajo te dejo los enlaces:

MINDFULNESS, ¿QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE?
FELICIDAD, ¡AGÁRRATE QUE VOY!
EMOCIONES POSITIVAS, ¿CÓMO NOS AYUDAN?

¡Feliz semana!

Ana Isabel García-Izquierdo Peribáñez

Psicóloga y psicoterapeuta

Graduada en psicología, especializada en psicología clínica y psicopatología integrativa por la Universidad Paris Descartes (formación académica, profesional y de investigación), psicoterapeuta con un enfoque integrativo certificada por la ARS de Île de France y Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia.

Fredrickson, B.L. (1998). What good are positive emotions?. Review of General Psychology, 2, 300-319

Fredrickson, B.L. (2004). The broaden-and-build theory of positive emotions. The Royal Society, 359, 1367-1377

Mikolajczak, M., Quoidbach, J., Kotsou, I., & Nélis, D. (2014). Les compétences émotionnelles. Paris : Dunod

Kabat-Zinn, J. (1994). Wherever you go, there you are: Mindfulness meditation in everyday life. New York: Hyperion

Lyubomirsky, S. (2007). The how of happiness: a new approach to getting the live you want. London: Penguin Press

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