¿CUÁLES SON LAS CONSECUENCIAS DE LA PRIVACIÓN DE AFECTO EN NUESTRA MÁS TEMPRANA EDAD?

En el artículo anterior, “El afecto: una necesidad primaria del ser humano” (disponible en el Blog de psicología Résilience), señalaba que un bebé que es privado del amor de su madre y no cuenta con el afecto de un sustituto materno corre un riesgo elevado de caer gravemente enfermo. Los efectos de esta ausencia de cuidados afectivos pueden ir desde una depresión (apatía, rechazo del alimento, insomnio, retrasos en el desarrollo psicomotor, etc.) que puede ser reversible si el bebé y la madre no tarden mucho en reencontrarse; hasta graves alteraciones físicas y psicológicas o incluso la muerte, en el caso de que la separación sea prolongada o el reencuentro no se produzca. Esto es lo que vamos a ver con mayor detalle a continuación.

DEPRESIÓN ANACLÍTICA Y HOSPITALISMO

La depresión analítica corresponde a una carencia afectiva parcial que se manifiesta a través de un estado depresivo en los bebés que son separados de sus madres en el segundo semestre de vida, tras haber empezado a desarrollar un vínculo afectivo (apego) con ellas. Durante la separación, tras una primera fase de protesta donde el bebé va a llorar en exceso y va a buscar insistentemente el contacto con el otro, se irá instalando progresivamente un estado depresivo. Es decir, el bebé se irá volviendo cada vez más apático, más encerrado en sí mismo y se mostrará cada vez más desinteresado por su entorno, hasta el punto de mostrar una indiferencia total por todo lo que acontece a su alrededor; podrá mostrar una letargia y una expresión facial rígida y, a nivel somático, se podrán observar trastornos de la alimentación y del sueño; retrasos en el desarrollo psicomotor, y una mayor vulnerabilidad a las enfermedades. Esta sintomatología se irá agravando según se prolongue la separación. Si en los meses próximos a la separación el bebé se reencuentra con su madre, o puede contar con un sustituto materno que sea capaz de responder a su necesidad biológica de afecto, estos síntomas podrán remitir sin mayores consecuencias en el desarrollo del bebé

Ahora bien, si la separación se prolonga más allá de 3-5 meses (periodo crítico), habrá una evolución a un estado de carencia afectiva total, a la que Spitz denominó “Hospitalismo”, en el cual el deterioro del estado general del bebé será significativamente mayor, pudiendo derivar en la muerte del pequeño o dejar serias secuelas en el caso de que se produzca el reencuentro tardío con su madre o pueda contar con un sustituto materno. También se presentará el síndrome de Hospitalismo si la separación madre e hijo tiene lugar antes de los 6 meses de vida y el bebé no cuenta con un sustituto materno, resultándole por lo tanto imposible establecer una relación de apego.

Si bien para el bebé el amor resulta fundamental, poder satisfacer nuestra necesidad básica de afecto en la edad adulta también es muy importante, pues la falta de afecto puede conducirnos a estados depresivos también en la adultez. El afecto, el apoyo o seguridad y el consuelo son necesidades particularmente evidentes en las fases iniciales del desarrollo, cuando la supervivencia física y emocional del bebé dependen completamente de su figura principal de apego, pero siguen existiendo a lo largo de la vida. Todos necesitamos sentir el afecto, el apoyo y el consuelo de nuestros seres queridos, independientemente del periodo de la vida en el que nos encontremos, y en especial en situaciones de dificultad. 

Si esta temática te resulta de interés, encontrarás dos artículos relacionados en el Blog de psicología Résilience (¿Cómo aprendemos a relacionarnos en pareja?”, “Estilos de apego infantil y cómo influyen en nuestras relaciones de pareja”). ¡Te invito a visitar el Blog!.

¡Feliz semana!

 

Ana Isabel García-Izquierdo Peribáñez

Psicóloga y psicoterapeuta

Graduada en psicología, especializada en psicología clínica y psicopatología integrativa por la Universidad Paris Descartes (formación académica, profesional y de investigación), psicoterapeuta con un enfoque integrativo certificada por la ARS de Île de France y Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia.

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