EL DUELO DE UNAS NAVIDADES DIFERENTES

FORTALECIÉNDONOS EN MOMENTOS DE CRISIS

La Navidad está a la vuelta de la esquina, sin embargo, muchos de los que habitualmente apreciamos y disfrutamos estas fiestas, este año nos preparamos para recibirlas con un sabor un tanto amargo, al no poder celebrarlas de la forma en que estamos acostumbrados. Mientras para unos los cambios que supone la actual pandemia en estas fiestas no son de gran trascendencia, para otros representan hacer el duelo de la pérdida de las Navidades conforme las conocen y disfrutan; es decir, elaborar la pérdida de sus tradicionales Navidades.

El duelo, si bien está estrechamente asociado con la muerte, es el proceso psicológico adaptativo que se produce cuando nos enfrentamos a una pérdida sea del tipo que sea. Se trata de una reacción normal que se da tanto en los seres humanos como en los animales y que nos permite superar la pérdida y adaptarnos a nuestra vida a pesar de las circunstancias. Dicho de otro modo, nos permite retomar nuestra vida con equilibrio psicológico a pesar de la ausencia del objeto perdido, gracias a los ajustes que realizamos a nivel cognitivo, emocional y comportamental durante este doloroso proceso. Ahora bien, cabe destacar que la intensidad y duración de este proceso de duelo depende de múltiples factores, entre los cuales destacan la magnitud y el significado que la persona atribuye a la pérdida, así como los recursos de los que dispone para hacerle frente.

Para algunas personas no poder celebrar la Navidad como suelen hacerlo supone una pérdida significativa, pues le atribuyen un significado trascendental a estas fechas. Significa, por ejemplo, renunciar a rencontrarse con sus seres queridos en el único (y anhelado) momento en el que les resulta posible hacerlo, especialmente si están lejos; lo cual representa, no solo renunciar a abrazar, sentir y compartir con los suyos, sino renunciar también a la expectativa tan asumida que tenían de que iban a hacerlo. Para otros, las fiestas de Navidad representan el momento especial del año en el que logran deshacerse del sentimiento de soledad, al poder disfrutar de la compañía y afecto de las personas que son significativas en su vida. Y es que, en estas fechas, suele ser más sencillo para todos disponer de unos días de vacaciones que nos permitan mantener a raya nuestras responsabilidades, especialmente las laborales, y desplazarnos para poder reunirnos y compartir tiempo de calidad con aquellos que queremos. Para muchas personas, la desafortunada e inusual situación económica que atraviesan, puede suponerles un gran cambio en su manera habitual de celebrar estas fiestas y esto puede resultar particularmente difícil, sobre todo si equívocamente tienden a estimar que el amor que se siente por una persona es proporcional al valor de aquello que se le ofrece. Para otros, pueden ser los motivos religiosos los que les impidan concebir estas fechas lejos de su familia, pues en Navidad se celebra el nacimiento del Niño Jesús, lo que simbólicamente representa el acercamiento familiar, la unión, el amor, la generosidad, etc., ese tipo de emociones y comportamientos que son característicos en la relación al otro.

A pesar de la dificultad que nos pueda suponer el hecho de deber pasar unas Navidades diferentes, es importante que logremos aceptar la realidad que se nos presenta. La aceptación es la última etapa del duelo, la única que es indispensable para su resolución y para nuestra adaptación a las circunstancias que nos rodean. Es por lo tanto fundamental que hagamos uso de los recursos de los que disponemos para poder aceptar y hacer frente a la situación que atravesamos con el mayor equilibrio psicológico posible. Sin duda, para muchos estas Navidades van a ser difíciles de gestionar emocionalmente, pero es importante que hagamos el esfuerzo de buscar la energía, la motivación y el ánimo que nos permitan hacerles frente de la manera lo más satisfactoria posible, porque este tipo de esfuerzos siempre vienen con recompensa.

Llegados a este punto, entramos en el terreno de la resiliencia, concepto del que tanto hemos hablado en artículos anteriores y que hace referencia a la capacidad de superar la adversidad saliendo fortalecidos de ella. Esto implica, por un lado, la exposición a una situación de vida difícil (o traumática) y, por otro, una adaptación positiva a ella por nuestra parte, que nos permite retomar nuestra vida en buenas condiciones psicológicas.

De modo que, si te está costando hacer frente a la Navidad conforme se presenta, saca tu arsenal de herramientas para poder superar con éxito estas fiestas y salir fortalecid@ de la adversidad. Puede que sean distintas y que te resulten menos gratificantes, pero no tienen por qué ser malas; es más, quizás, ¡hasta te sorprendan!.

Reinventa tu Navidad, comparte y recibe el amor de los tuyos, aunque no sea de la manera en que acostumbras y, en el proceso, descubre potencialidades de tu persona que hasta ahora desconocías.

¡Te deseo una feliz Navidad y un próspero año nuevo!

 P.D: Si quieres saber más sobre la resiliencia, en el BLOG DE PSICOLOGÍA RÉSILIENCE encontrarás dos artículos que abordan el tema con mayor precisión: “¡Resistiré! Hablemos de resiliencia” y “Hablemos sobre cómo afrontar estos tiempos de adversidad”.

A continuación comparto contigo una parodia de los talentosos Morancos, deseando que te ayude a levantar el ánimo en estas fiestas. ¡Espero que la disfrutes!

Ana Isabel García-Izquierdo Peribáñez

Psicóloga y psicoterapeuta

Graduada en psicología, especializada en psicología clínica y psicopatología integrativa por la Universidad Paris Descartes (formación académica, profesional y de investigación), psicoterapeuta con un enfoque integrativo certificada por la ARS de Île de France y Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia.

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