FIN DE TEMPORADA: EL DESGASTE DE QUIENES TRABAJAN EN TURISMO

Playa casi vacía al final del verano, con hamacas apiladas y sombrillas cerradas bajo la luz de la tarde

Se acerca noviembre a la Marina Alta y, con él, una calma que conocemos bien: persianas que bajan hasta Semana Santa, terrazas recogidas, el paseo de Dénia devuelto a quienes vivimos aquí. Para muchas personas que trabajan en hostelería, comercio o turismo, este es el momento que llevaban meses esperando. Y, sin embargo, el descanso no siempre llega como se esperaba.

Las cifras de este otoño dibujan bien el contraste. Según los datos del Observatori Marina Alta publicados a mediados de octubre, la comarca cerró septiembre con un empleo récord para ese mes, pero la hostelería ya había perdido 1.170 afiliaciones respecto a agosto y el paro de los menores de 25 años se disparó un 46 % tras el verano (García, 2026). Detrás de cada número hay alguien que ha pasado de trabajar seis días a la semana a tener, de golpe, todo el tiempo del mundo… y la extraña sensación de no saber qué hacer con él.

Hoy quiero hablarte de ese momento: el de después.

Cuando la orquesta deja de tocar

Imagina una orquesta que lleva cinco meses tocando en fortissimo, sin pausas entre movimientos. Cuando el director baja por fin la batuta, el silencio no trae descanso inmediato: los músicos siguen con el pulso acelerado, los brazos cargados y un zumbido en los oídos.

Nuestro cuerpo funciona de una manera parecida. Durante la temporada, el sistema de estrés se mantiene encendido para sostener jornadas largas, turnos que cambian, clientes con prisa y poco margen para parar. Ese estado de alerta nos permite rendir, pero tiene un coste que muchas veces solo se nota cuando la música se detiene.

Es por ello que hay quien enferma justo en sus primeros días libres, o quien duerme diez horas y se levanta igual de cansado/a. Otras personas notan irritabilidad, pocas ganas de ver a nadie o una tristeza difusa que no saben explicar. Nada de esto es un signo de debilidad. Es la factura de un esfuerzo sostenido, y merece ser escuchada.

Terraza junto al mar a final de temporada, con las sillas apiladas sobre las mesas y una sombrilla cerrada

¿Cansancio o burnout? La delgada línea

No todo cansancio de fin de temporada es burnout. La Organización Mundial de la Salud lo describe como el resultado de un estrés crónico en el trabajo que no se ha podido gestionar con éxito, y lo reconoce por tres rasgos (OMS, 2019):

  • Agotamiento: una falta de energía que no se recupera con el descanso habitual.
  • Distancia con el trabajo: pensar en él con rechazo, desgana o un cinismo que antes no estaba.
  • Sensación de ineficacia: la impresión de que lo que haces ya no sirve o no lo haces bien.

Desde enero de 2022, la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) lo recoge como un problema ligado al trabajo, no como una enfermedad (INSST, 2022). En la práctica, la diferencia con el cansancio corriente es sencilla de enunciar: el cansancio mejora con descanso; el desgaste persiste.

Te invito a que te detengas unos instantes y te preguntes: ¿han pasado ya varias semanas desde tu último turno y sigues sin fuerzas?, ¿te cuesta imaginarte volviendo el año que viene?, ¿sientes que la temporada te ha vaciado por dentro? Ahora bien, estas señales se parecen a las de otros problemas, como la ansiedad o la depresión, y solo una valoración profesional permite distinguirlos con seguridad.

Qué necesita el cuerpo para recuperarse de verdad

La psicóloga alemana Sabine Sonnentag lleva décadas estudiando por qué unas veces el tiempo libre nos repara y otras no. Junto a Charlotte Fritz describió cuatro experiencias que marcan la diferencia (Sonnentag y Fritz, 2007). Te las cuento con algunas ideas para este invierno:

1. Desconectar de verdad. No basta con no ir al trabajo: hay que dejar de estar en él con la cabeza. Silenciar el grupo de WhatsApp del restaurante, guardar el uniforme fuera de la vista o no repasar mentalmente cada turno son gestos pequeños que ayudan mucho.

2. Relajarse sin exigencias. Actividades que no pidan rendimiento: un paseo por Les Rotes, leer sin mirar el reloj, una siesta sin culpa. Después de meses de prisa, el cuerpo necesita recordar qué se siente al ir despacio.

3. Recuperar la sensación de competencia. Sonnentag lo llama maestría: aprender algo que no tenga que ver con el trabajo, retomar la guitarra, apuntarse a cerámica o a un curso. Para quien ha pasado meses repitiendo lo mismo, aprender devuelve justo lo que el desgaste erosiona: la sensación de que lo que hacemos tiene valor.

4. Decidir sobre tu tiempo. Tras una temporada de horarios impuestos, elegir qué hacer y cuándo es reparador en sí mismo. Con lo cual, no conviertas el descanso en otra lista de tareas pendientes.

A estas cuatro claves añadiría una quinta: tratarte con la misma comprensión que tendrías con un compañero agotado. Kristin Neff llama autocompasión a esa forma de acompañarnos en el sufrimiento sin juzgarnos (Neff, 2003). Y, por supuesto, cuidar el sueño, del que ya hablamos en el artículo sobre higiene del sueño.

Sendero costero entre pinos con un banco de madera frente al mar en calma

La incertidumbre del invierno

Para muchas personas, el fin de temporada no significa solo descansar. Significa también paro, contratos fijos discontinuos que esperan la llamada de marzo, buscar otro empleo o hacer cuentas para llegar a la primavera. A la fatiga acumulada se le suma la incertidumbre, y esa mezcla pesa.

Los datos de septiembre apuntan a que los más jóvenes lo están notando especialmente. No todo ese paro procede del turismo, pero la estacionalidad se deja sentir. Para muchos ha sido su primera temporada: el primer trabajo de verdad, el primer encargado exigente, la primera vez que había que aprender a decir "hasta aquí". Si te reconoces en esto, quizá te sirvan los artículos sobre cómo gestionar la incertidumbre y sobre límites saludables.

Burnout en la Marina Alta: también es cosa de las empresas

Sería injusto hablar del desgaste como si fuera un problema individual. Christina Maslach, la investigadora que más ha estudiado el burnout, insiste en que nace del desajuste entre la persona y su entorno laboral: la carga de trabajo, el grado de control, el reconocimiento, el compañerismo, la justicia y los valores (Maslach y Leiter, 2016).

En este sentido, el invierno es también un buen momento para quienes dirigen un negocio en la comarca: revisar cómo se organizaron los turnos y los descansos, qué funcionó y qué no, y preparar la próxima temporada con el bienestar del equipo en mente. En Résilience ofrecemos formación en bienestar laboral y salud mental para empresas que quieran hacerlo.

Cuándo pedir ayuda

Dale tiempo al cuerpo: tras meses de esfuerzo sostenido, la recuperación se mide en semanas, no en días. Pero conviene consultar con un profesional si, pasadas tres o cuatro semanas de descanso real:

  • sigues durmiendo mal o te despiertas agotado/a;
  • el ánimo está bajo la mayor parte del día o has perdido el interés por cosas que antes disfrutabas;
  • necesitas alcohol u otras sustancias para desconectar;
  • aparecen síntomas físicos persistentes, como dolores de cabeza o problemas digestivos;
  • sientes que nada tiene sentido.

Si en algún momento aparecen pensamientos de hacerte daño o de que no merece la pena vivir, llama al 024 (línea de atención a la conducta suicida, gratuita y disponible las 24 horas) o al 112 si es una emergencia.

En nuestro centro trabajamos el estrés y el desgaste con un plan adaptado a cada persona; puedes conocerlo en la página de terapia para la ansiedad y el estrés en Denia.

Un silencio que también es música

En una partitura, los silencios no son huecos: forman parte de la obra y le dan sentido a lo que suena. Así pues, este invierno no es un tiempo perdido entre dos temporadas. Es el silencio que necesita tu cuerpo para volver a sonar.

¡Feliz semana y mucho ánimo!

Ana Isabel García-Izquierdo Peribáñez

Psicóloga y psicoterapeuta

Graduada en psicología, especializada en psicología clínica y psicopatología integrativa por la Universidad Paris Descartes (formación académica, profesional y de investigación), psicoterapeuta con un enfoque integrativo certificada por la ARS de Île de France y Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia.

García, S. (17 de octubre de 2026). La estacionalidad castiga a los jóvenes de la Marina Alta: el paro se dispara un 46 % tras el verano en menores de 25 años. La Marina Plaza. Enlace

Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (2022). Síndrome de desgaste profesional (burnout) como un problema relacionado con el trabajo. Enlace

Maslach, C. y Leiter, M. P. (2016). Understanding the burnout experience: recent research and its implications for psychiatry. World Psychiatry, 15(2), 103-111. https://doi.org/10.1002/wps.20311

Neff, K. D. (2003). Self-compassion: An alternative conceptualization of a healthy attitude toward oneself. Self and Identity, 2(2), 85-101.

Organización Mundial de la Salud (28 de mayo de 2019). Burn-out an "occupational phenomenon": International Classification of Diseases. Enlace

Sonnentag, S. y Fritz, C. (2007). The Recovery Experience Questionnaire: development and validation of a measure for assessing recuperation and unwinding from work. Journal of Occupational Health Psychology, 12(3), 204-221.

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