TEJIENDO LA RESILIENCIA: LECCIONES DE BORIS CYRULNIK

¿Por qué ante una misma adversidad, algunas personas encuentran el modo de seguir adelante mientras que para otras el camino se vuelve inmensamente difícil? Esta pregunta ha fascinado a la humanidad durante siglos, pero fue el neurólogo, psiquiatra, psicoanalista y etólogo Boris Cyrulnik quien le dio un nombre : resiliencia.

Su propia historia, un niño judío que escapó de la persecución nazi y perdió a sus padres, es el testimonio vivo de su obra. Cyrulnik no habla desde la teoría académica, sino desde la experiencia encarnada. Para él, la resiliencia no es un don de nacimiento, es la capacidad de iniciar un nuevo desarrollo después de un trauma (Cyrulnik, 2002).

¿Qué es la Resiliencia (y qué no es)?

Contrario a muchos mitos, la resiliencia no consiste en olvidar o negar el dolor. Es un proceso dinámico que permite transformar el dolor en una fuerza motora para salir fortalecido.

Es fundamental entender que no se trata de una capacidad puramente individual. Cyrulnik insiste en que nadie se vuelve resiliente solo. Él utiliza constantemente la metáfora de «tejer», porque la resiliencia se construye, punto por punto, con los hilos de las relaciones, los afectos y la cultura que nos rodea (Cyrulnik, 2005). Imagina un jersey de lana: cada hebra es un vínculo, una palabra de aliento, un gesto de apoyo. Un solo hilo es frágil, pero juntos crean un tejido fuerte y cálido que nos protege.

Los Pilares: ¿Cómo se Teje la Resiliencia?

Si la resiliencia se construye, necesita unos pilares. Cyrulnik identifica varios factores clave que permiten a una persona «tricotar» su propia capacidad de superación.

  • Apego y seguridad Interior: La base de todo. Un vínculo seguro en la primera infancia, un «nicho sensorial» afectuoso (la forma de acunar, la voz, el olor), crea un colchón de seguridad interna. No se trata solo de cubrir necesidades básicas, sino de transmitir al niño el mensaje «eres valioso y el mundo es un lugar en el que se puede confiar». Esta seguridad temprana actúa como un ancla; incluso si la tormenta del trauma golpea más tarde, la persona tiene un lugar interior seguro al que regresar para encontrar la fuerza.

  • Los tutores de Resiliencia: Este es quizás el concepto más poderoso de Cyrulnik. Un «tutor de resiliencia» es esa persona (un maestro, un familiar, un amigo, un terapeuta) que aparece después del golpe y ofrece apoyo incondicional. No es necesariamente un profesional, sino alguien de la vida cotidiana que, con su mirada y su confianza, le devuelve al herido la sensación de ser valioso y aceptado. La función de su mirada es crucial: no ve a una víctima rota, sino a una persona con potencial. Este encuentro permite a quien ha sufrido descubrir capacidades que permanecían ocultas por el dolor, ayudando a reconstruir una autoestima dañada (Puig & Rubio, 2015). 

  • La creación de un relato: El trauma, mientras no se habla, es una memoria sensorial y aterradora que invade el presente. Es un caos de imágenes, sonidos y sensaciones sin orden ni sentido. Para Cyrulnik, un paso crucial es transformar este sufrimiento en un relato coherente. Poner en palabras la herida, compartirla, escribirla o expresarla a través del arte, permite organizarla, darle un sentido y, finalmente, controlarla. Al narrar el trauma, dejamos de ser el objeto pasivo del dolor para convertirnos en el sujeto activo de nuestra propia historia.

El Oxímoron: Encontrar «la maravilla del dolor»

Cyrulnik introduce el concepto de oxímoron (la unión de dos ideas opuestas) para describir el mundo interno de una persona resiliente. Habla de «la maravilla del dolor» (título de uno de sus libros).

Esto no significa que la desgracia sea maravillosa. Una desgracia, dice, «es un fango helado, un barro negro». La maravilla reside en la asombrosa capacidad humana de sobreponerse a ese fango, de transformar el horror en una obra de arte, en un compromiso social o en una profunda empatía. Es la alquimia del dolor: la capacidad de crear algo valioso a partir de la herida, convirtiendo el plomo del sufrimiento en el oro del sentido (Cyrulnik, 2001).

Conclusión: La esperanza de los «patitos feos»

En su célebre libro «Los patitos feos», Cyrulnik (2002) nos recuerda que una infancia infeliz no determina la vida. Como el personaje del cuento, quien sufre un trauma puede sentirse fuera de lugar, defectuoso, creyendo que no encaja en ninguna parte. Pero la resiliencia es el viaje que le permite descubrir que no era un «pato feo», sino un cisne que aún no había encontrado a su familia ni su verdadero entorno.

La obra de Boris Cyrulnik es un faro de esperanza. Nos enseña que, aunque no podemos elegir nuestras heridas, sí podemos participar activamente en el proceso de nuestra propia sanación. La resiliencia es esa posibilidad, siempre presente, de tejer un nuevo comienzo si encontramos los apoyos y el sentido para hacerlo.

Ana Isabel García-Izquierdo Peribáñez

Psicóloga y psicoterapeuta

Graduada en psicología, especializada en psicología clínica y psicopatología integrativa por la Universidad Paris Descartes (formación académica, profesional y de investigación), psicoterapeuta con un enfoque integrativo certificada por la ARS de Île de France y Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia.

Cyrulnik, B. (2001). La maravilla del dolor: El sentido de la resiliencia. Granica.

Cyrulnik, B. (2002). Los patitos feos: La resiliencia. Una infancia infeliz no determina la vida. Gedisa.

Cyrulnik, B. (2005). El amor que nos cura. Gedisa.

Puig, G. & Rubio, J. L. (2015). Tutores de resiliencia: Dame un punto de apoyo y moveré MI mundo. Gedisa.

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